La trata de personas es un delito que consiste en promover, solicitar, ofrecer, facilitar, conseguir, trasladar, entregar o recibir, para sí o para un tercero, por medio de la violencia física o moral, engaño o el abuso de poder a una persona, para someterla a explotación sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, servidumbre, o a la extirpación de un órgano, tejido o sus componentes.
Es importante señalar que existen distintas modalidades de trata de personas, como por ejemplo, la explotación para la prostitución, el turismo sexual, la pornografía infantil, el trabajo forzoso, la esclavitud y sus formas análogas (servidumbre, mendicidad obligada); matrimonio servil y trata de órganos, así como la adopción ilícita.
En México, se han detectado numerosos casos de trata de personas dentro de muchas facetas del sector sexual, trabajo agrícola, fábricas, maquiladoras, trabajo doméstico, mendicidad y el sector comercial informal.
Elementos constitutivos del delito de trata de personas:
La trata de personas implica una relación muy compleja entre la víctima y el victimario que presupone dos aspectos muy particulares:
En este sentido, la libertad de la persona resulta el bien jurídico más afectado, ya que la voluntad y libertad de elección de la víctima son suplantadas por el victimario.
La Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas reconoce tres elementos principales: